Curiosidades
Página
número 2 de Curiosidades
ACERCA
DE NAVARRO LEDESMA
Un
acercamiento a la vida y obra de la persona que da nombre a la avenida
en la que se ubica nuestro colegio.
Por
José
Luis Ferrer Alférez
Muchas veces
desconocemos el por qué una calle lleva tal
nombre o, quién fue o es, la persona a la que se honra concediéndole su
nombre a una vía de nuestra ciudad. En nuestro caso, este artículo sólo
pretende ser una escueta biografía que nos acerque a la figura de
Navarro Ledesma.
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Francisco Navarro
Ledesma, oleo de Santamaría Marceliano, colección del Ateneo de Madrid
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Francisco Navarro
Ledesma nace en Toledo, el 4 de septiembre de 1869 y
fallece repentinamente, de un ataque al corazón, en Madrid, el 21 de
septiembre de 1905, curiosamente justo cien años antes de que nuestro
Centro comenzara su andadura y año, en el que se cumplía el tercer
centenario de la publicación de la primera parte de Don Quijote de la
Mancha, un año importante para la historia de la Literatura Española y
para los cervantistas. Y el caso es, que a este
profesor y escritor se debe una excelente biografía, “El ingenioso
hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra”, publicada en 1905 y cuyos
primeros capítulos vieron la luz en forma de entregas semanales en “Los
Lunes” de “El Imparcial”, un importantísimo diario de aquella
época. Esta obra supuso en su tiempo, una
aportación importante al conocimiento de la existencia del Príncipe de
los Ingenios, y, admirablemente escrita, todavía hoy es referencia
obligada y ejemplo de biografías literarias que buscan rescatar la
realidad palpitante de un ser humano.
Como quiera que las
letras casi nunca han dado para vivir, Francisco
Navarro dirige su vida profesional hacia la función pública, opositando
al cuerpo de archiveros y dirigiendo como tal, el archivo de Alcalá de
Henares y el Museo Arqueológico de su ciudad natal. Pero en
su interior bulle la necesidad de transmitir su visión de los clásicos,
de los orígenes del castellano, del “Mio Cid”, de la historia de
España, del teatro de Lope de Vega, ... Prepara
oposiciones al cuerpo de catedráticos de instituto, obteniendo la
cátedra de Literatura en el madrileño instituto de San Isidro, centro
de reconocido prestigio y cantera de ilustres personajes del mundo de
las letras, las artes, las ciencias y la política.
Es entonces cuando publica varios libros de texto: “Lecciones de
Literatura”, “Lecturas literarias” y otros, que acreditan el buen
gusto, claridad expositiva y capacidad de comunicación de su
autor. Excelente escritor, colaboró mucho en periódicos y
revistas y, una vez instalado en Madrid, conoció la vida literaria y
asistió a celebraciones, conferencias, actos, tertulias... Entre estas
últimas la que se reunía en el Nuevo Café de Levante, en la calle del
Arenal, a la que acudían José Zahonero, Emilio Ferrari, Julio Puyol,
Ángel Ganivet... Amigo de sus amigos,
mantenía una abundante correspondencia epistolar de la que se conserva
la que mantuvo con Ganivet y con José Ortega y Gasset, en la que puede
verse como la lectura de la biografía cervantina de Navarro va
impulsando la creación orteguiana de las “Meditaciones del
Quijote”. Famoso conferenciante, fueron muy
elogiadas y recordadas especialmente, las que dio sobre su amigo
Ganivet tras su muerte y, poco antes de morir él mismo, la que ofreció
el año del tricentenario de la edición de la primera parte del Quijote,
en el Ateneo de Madrid, de cuya sección de literatura era presidente,
con el título de "Cómo se hizo el Quijote". Fue uno de los fundadores
de ABC y colaboró en revistas como “La Lectura” y “Blanco y Negro”.
Hombre adelantado a su tiempo, su temprana muerte le impide llevar
adelante proyectos que esboza en la última carta que le escribe, un mes
antes de su fallecimiento, a su amigo Benito Pérez
Galdós. En la misiva se muestra fascinado por el
horizonte de triunfos que ante sí veía: "Tengo muchos y grandes
proyectos...
El Lope lo prepararé este invierno si los
menesteres de la prensa me
dejan respirar un poco. Luego quisiera hacer un libro más pequeño del
Arcipreste, y otro de Don Álvaro de Luna. Además, proyecto una Historia
de la Literatura Femenina Española, para sacar de su error a las
gentes, creídas de que en España, las mujeres no han hecho nunca más
que rezar y multiplicarse." Antes y después de estos planes frustrados
por la muerte, escribía conceptos originales e interesantes acerca de
su método escolar en las proyectadas conferencias. Hablando del
itinerario que pensaba recorrer por las tierras de Castilla, decía: "Yo
quisiera que en todas las conferencias hubiese que emplear el aparato
de proyecciones; meter las ideas a las gentes por los ojos, pues éstos
son el único sentido despierto en España, gracias a las corridas de
toros, donde la buena vista es lo principal (y también a los autos de
fe). El oído ya está mucho más descuidado, como sentido posterior,
progresivo y más intelectual. No podemos esperar gran cosa de la
atención auditiva, por lo cual es preciso manejarse excitando la
atención visual."
Como podemos
comprobar, hace ya más de cien años que Navarro Ledesma
nos hablaba de la necesidad de profundizar en lo que hoy llamamos
coeducación y en la utilidad de las nuevas tecnologías, lógicamente,
las de su época. Es curioso también, que la calle
que lleva su nombre, se haya convertido con el devenir de los años, en
una de las avenidas más modernas y pujantes de nuestra ciudad, quizás,
como compensación a ese desdeñoso olvido, que en nuestro país, se
somete a las personas cuya principal finalidad en la vida es la de
educar y enseñar. Sirvan pues estas líneas, como un
pequeño homenaje a la memoria de quien fue un maestro de maestros:
Francisco Navarro Ledesma.
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